Un club al que nadie quisiera pertenecer
Ayer estaba en la fiesta de despedida de un colega que se devuelve a Francia, y termine hablando con otra colega francesa. Al principio fue la típica conversación de "aprovechaste el día soleado?", "tienes planes de ir a Francia", etc. Pero en cierto punto terminamos hablando de cuando había ido a Colombia y el típico "mi padre vive en Estados Unidos", seguido por "y tu madre?", lo que siempre crea esa situación en quiero decir que murió hace 3 años sin tener que despertar esa mirada de compasión que tanto detesto. Sin embargo ayer fue distinto, porque esta colega también sufrió la muerte de su madre cuando era joven (tenia un poco mas de 40 años) y la discusión típica de una reunión social se convirtió en una reflexión profunda donde intercambiamos puntos de vista respecto a la vida después de la muerte de la madre, particularmente cuando este evento ocurre antes de tiempo. Algo que me sorprendió mucho es que varios de los elementos que conforman parte de mis principios vitales los comparte también N, como por ejemplo la idea que toca aprovechar cada día al máximo porque la vida puede desaparecer en cualquier momento, toca aprovechar a los padres porque no siempre estarán ahí o que cuando uno pierde a su madre siempre le hará falta, pero al final quedan los recuerdos buenos. Una de las frases que dijo N, que me quedo sonando mucho y esta mañana todavía estaba dandome vueltas en mi cabeza es la idea del "Club". Ella decía que todas las personas que pierden a su madre entran a formar parte de un Club ... y es cierto: Es un club con membresia vitalicia al que nadie quisiera pertenecer y en el que todos sus miembros saben que darían lo que fuera por salir de el. Yo no quisiera, pero pertenezco a ese club.

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